ETA para viajar a Londres: cómo solicitarla

El viaje a Londres puede empezar con una reserva de hotel en Covent Garden, una entrada para ver un musical o la ilusión de tomar el té frente al Támesis. Pero antes de pensar en el itinerario, hay un trámite que no conviene dejar para el final: la ETA para viajar a Londres. Si viajas con pasaporte español, necesitas solicitarla para entrar en Reino Unido, incluso si tu escapada es de pocos días.

La buena noticia es que el proceso es sencillo, se hace online y no exige acudir a una embajada. Aun así, hay detalles que pueden complicarte el viaje si los pasas por alto, sobre todo si vuelas pronto, viajas con niños o has renovado el pasaporte recientemente.

Qué es la ETA británica y para qué sirve

La ETA, cuyas siglas significan Electronic Travel Authorisation, es una autorización electrónica para viajar al Reino Unido. No es un visado y tampoco sustituye al pasaporte: es un permiso previo que queda vinculado digitalmente a tu documento de viaje.

Desde el 2 de abril de 2025, los ciudadanos de España y de otros países europeos que antes podían entrar como turistas sin visado deben contar con una ETA aprobada antes de viajar al Reino Unido. Esto incluye Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte. Por tanto, si tu destino es Londres, también la necesitas.

Con una ETA puedes hacer turismo, visitar a familiares o amigos, realizar determinados viajes de negocios o estudiar durante una estancia corta. La estancia habitual permitida es de hasta seis meses por visita. No te autoriza a trabajar para una empresa británica ni a residir en el país. Si tus planes van más allá de unas vacaciones, necesitarás revisar qué visado se ajusta a tu caso.

¿Quién necesita una ETA para viajar a Londres?

En general, necesitas una ETA si viajas con pasaporte español y visitas Londres como turista. Da igual que llegues en avión, tren o ferry: el requisito depende de tu nacionalidad y del motivo de tu viaje, no del medio de transporte.

Hay algunas excepciones importantes. No necesitas ETA si tienes ciudadanía británica o irlandesa, si cuentas con un visado británico válido o si tienes permiso para vivir, trabajar o estudiar en Reino Unido. También existen casos específicos para ciertos residentes legales en Irlanda que viajan desde la zona de libre circulación común, así que merece la pena comprobar tu situación si vives allí.

Un detalle que suele generar dudas: cada viajero necesita su propia autorización, incluidos bebés y niños. Si haces un viaje familiar, no basta con que la solicite uno de los adultos. Mi consejo práctico es tramitar todas las solicitudes en la misma sesión y guardar una nota con el número de pasaporte y el correo utilizado para cada persona.

Cómo solicitar la ETA para Londres paso a paso

La solicitud se realiza a través de la aplicación oficial de ETA del Reino Unido o mediante el canal online oficial del Gobierno británico. No hace falta imprimir ningún formulario ni enviar el pasaporte por correo. La autorización se asocia electrónicamente al pasaporte, aunque siempre debes viajar con el mismo documento que utilizaste al solicitarla.

Para completar el trámite normalmente necesitarás un pasaporte válido con el que vayas a viajar, una dirección de correo electrónico, un método de pago y una fotografía reciente de tu cara. Si usas la aplicación, puede pedirte escanear el chip del pasaporte y hacer una foto desde el móvil. Procura hacerlo con buena luz y sin prisas: una imagen borrosa o datos mal introducidos pueden retrasar una solicitud que, en principio, es bastante rápida.

El proceso suele incluir preguntas básicas sobre identidad, nacionalidad, dirección, antecedentes y el motivo de tu visita. Respóndelas con honestidad y revisa con calma cada campo antes de pagar. Un simple error en el número de pasaporte puede hacer que tu ETA no sea válida al viajar.

La tasa es de 16 libras esterlinas por persona. Este importe puede cambiar, así que comprueba siempre el precio actualizado en el canal oficial antes de hacer la solicitud. Desconfía de páginas que cobren mucho más por una gestión que puedes realizar tú misma o tú mismo en pocos minutos.

Cuándo solicitarla para no poner en riesgo el viaje

La recomendación oficial es pedir la ETA al menos tres días laborables antes de viajar. Muchas autorizaciones se aprueban antes, pero no organizaría unas vacaciones en Londres confiando en recibirla el mismo día. Especialmente en puentes, verano, Navidad o si viajas en familia, lo sensato es solicitarla en cuanto tengas claro que vas a ir.

Yo la tramitaría antes de reservar actividades no reembolsables, como entradas para el London Eye, tours por los estudios de Harry Potter o un musical en el West End. No porque sea habitual tener problemas, sino porque resolver cualquier incidencia con margen cambia por completo el nivel de estrés previo al viaje.

La ETA suele tener una validez de dos años o hasta que caduque el pasaporte vinculado, lo que ocurra primero. Permite hacer varias visitas durante ese periodo, siempre respetando las condiciones de estancia. Si renuevas el pasaporte, tendrás que solicitar una ETA nueva aunque la anterior todavía no haya vencido.

Documentos y preparativos que conviene llevar

Aunque la ETA sea digital, viajar preparado sigue siendo una muy buena idea. Guarda en el móvil y en una carpeta accesible la confirmación de aprobación, tu reserva de alojamiento y el vuelo de vuelta o de continuación. No siempre te los pedirán, pero pueden ayudarte si un agente fronterizo quiere conocer los detalles de tu estancia.

También es recomendable llevar pruebas de que puedes cubrir los gastos del viaje, sobre todo si vas a quedarte varias semanas. Una tarjeta bancaria, extractos recientes o una reserva de hotel ya pagada pueden resultar útiles. No se trata de viajar con una carpeta llena de papeles, sino de poder explicar con claridad dónde te alojas, cuánto tiempo estarás y cuándo vuelves.

Para Londres, además, no dejaría el seguro de viaje como una decisión secundaria. La atención sanitaria para visitantes puede ser cara y un seguro con cobertura médica, cancelación y equipaje te da un respaldo real si pierdes una conexión, te enfermas o surge una urgencia. Es uno de esos gastos que agradeces no tener que utilizar.

La ETA no garantiza por sí sola la entrada

Tener una ETA aprobada te permite viajar hacia Reino Unido, pero la decisión final de entrada corresponde al control fronterizo. Para una escapada turística normal, con hotel reservado, billete de regreso y planes coherentes, no suele haber complicaciones. Aun así, conviene responder con calma y sinceridad si te hacen preguntas al llegar.

En Londres puedes pasar por controles automatizados si cumples los requisitos y tu pasaporte es compatible, aunque la experiencia varía según el aeropuerto y las circunstancias del viaje. Heathrow, Gatwick o St Pancras pueden estar muy concurridos, así que evita programar una actividad con horario ajustado nada más aterrizar.

Errores frecuentes al pedir la ETA británica

El más común es pensar que, por ser una escapada de fin de semana o por haber viajado a Londres antes, la autorización no hace falta. Las normas cambiaron y la experiencia de viajes anteriores ya no sirve como referencia.

También es habitual solicitarla con un pasaporte que caduca pronto y renovarlo después. Recuerda que la ETA queda ligada al documento concreto. Si cambias de pasaporte, tendrás que repetir el proceso. Otro fallo es confundir Reino Unido con Irlanda: Dublín pertenece a la República de Irlanda y sus requisitos de entrada no son los mismos que los de Londres.

Por último, no confundas una confirmación de solicitud con una autorización aprobada. Revisa el correo recibido y asegúrate de que indica claramente que la ETA ha sido concedida antes de dirigirte al aeropuerto. Guarda una captura de pantalla por tranquilidad, aunque el sistema la tenga asociada al pasaporte.

Londres recompensa muchísimo a quien llega con los preparativos resueltos: podrás dedicar la cabeza a elegir entre un paseo por Notting Hill, una tarde en los museos o unas vistas desde un mirador. Solicita la ETA con tiempo, revisa tu pasaporte y deja que la parte burocrática se quede donde debe estar: detrás de la emoción del viaje.